El salario en México, una trágica historia
El salario en México, una trágica historia
En la administración del presidente Vicente Fox Quezada el poder adquisitivo del salario no se ha recuperado, por el contrario, mantiene una tendencia a la baja que no se ha querido revertir, los incrementos pactados no se ubican por arriba de la inflación, siempre tienen un rezago frente al incremento de precios. Esta estrategia es parte de las definiciones de política económica del presente régimen para así combatir la inflación, como lo sostiene el gobierno. Pero la pregunta básica es; ¿como recuperar el mercado interno con bajos salarios?
Es preciso caracterizar la política económica de la actual gestión gubernamental federal, puesto que es de corte neoliberal al igual que la aplicada por los tres anteriores presidentes de la República, o sea que vivimos una fase de profundización de las políticas económicas definidas por los organismos multilaterales —léase el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial— y que también pretende reformar la Ley Federal del Trabajo, privatizar los energéticos del país y también los fondos de las jubilaciones y pensiones. A estas intenciones del capitalismo global nos enfrentamos.
Del proteccionismo al libre mercado
México transitó rápidamente de una economía cerrada, con un fuerte proteccionismo y con barreras arancelarias; a una economía abierta, en donde se quitaron las barreras arancelarias y se permitió el libre tránsito de las mercancías. Este desenfrenado ritmo de la apertura comercial, trajo consigo la pulverización de importantes sectores económicos. Resultaron afectadas las industrias del vestido y del calzado, así como las acereras y, desde luego, el campo mexicano. Este breve señalamiento es necesario para ubicar el motivo de la contracción del mercado laboral, en donde se perdieron los empleos y, con el cuento de que teníamos que ser más productivos para atraer la inversión externa, el salario de los trabajadores mexicanos fue castigado desde la década de los ochenta.
El costo de la apertura comercial y económica ha sido pagada por los asalariados, ya que hemos visto caer nuestro nivel de vida; en contrapartida los países del primer mundo experimentan condiciones de estabilidad inflacionaria y de crecimiento económico. Esto indica que a escala mundial las grandes corporaciones multinacionales son las beneficiadas por la globalización económica y claro está, de la mano de las oligarquías nacionales, quienes hacen el trabajo de imponer con los gobiernos los cambios que demanda el gran capital para garantizar su rentabilidad y reproducción.
La caída salarial en México
En este año el salario mínimo diario es apenas de 46 pesos con 80 centavos, comparado con el nivel salarial real de 1977 acumula una caída del 75 por ciento, esto es que quitando la inflación, se llega a la conclusión de que en ese año el salario mínimo diario representaba 311 pesos con 92 centavos y en este 2005 asciende solamente a 74 pesos con 52 centavos en términos reales (para estos cálculos se usaron precios de 1994). Ahora bien, para regresar a ese nivel salarial de hace 28 años requerimos que el salario mínimo para este 2005 se ubique en 184 pesos con 86 centavos.
Estos datos muestran que la caída salarial ha tenido una baja brutal y que en 28 años de crisis económicas recurrentes, quienes salimos perdiendo somos los trabajadores de este país.
El salario en el último sexenio
En lo que va del sexenio de Vicente Fox Quezada, el salario mínimo de la zona A acumula una caída del 4.5 por ciento, y el salario de las dos zonas geográficas también decrecen aunque en menor medida: los 46 pesos con 80 centavos en términos reales para julio del 2005 representaban 74 pesos con 52 centavos, que es menor a los 78 pesos que tenia al inicio de su gestión (enero de 2001). Podemos afirmar que aún en este sexenio, aunque se pregone que se ha recuperado el salario mínimo, eso es una falacia, por el contrario la baja del salario se sigue acumulando y se ha convertido en una deuda histórica con los asalariados de esta país, ahora imaginemos qué pasa con los desempleados que no tienen siquiera un salario seguro y mucho menos las prestaciones básicas que señala la Ley Federal del Trabajo.
Frente a esta situación tan alarmante que padecemos los trabajadores mexicanos, es necesario reconocer que el salario remunerado es un derecho laboral y por ende un derecho social, de vital importancia y es así como debe reconocerse. El derecho social es parte de las reivindicaciones que requiere un ser humano para satisfacer sus necesidades como persona y no solo para él, sino también para su familia. De ahí que es preciso que las organizaciones sindicales generen un acuerdo para respaldar la demanda por un incremento real al salario y que en torno a esta demanda aglutinemos la reivindicación que debe partir de los sindicatos para ser llevado a los diversos frentes, ya que el reclamo de un salario digno debe ser parte de un programa amplio de demandas sociales donde se incluya: la defensa de la soberanía, de la seguridad social, la democracia y la construcción de un país para todos los mexicanos.
Rodolfo Pérez