Actualmente, el poder adquisitivo del salario acumula una pérdida de 80 por ciento, a lo cual se suma que 60 por ciento de los trabajadores no cuentan con prestaciones de ley. El salario mínimo vigente sólo puede comprar 16.26 por ciento de los bienes y servicios de la canasta básica, cuando hace 20 años alcanzaba para adquirir 94 por ciento. Ir al artículo